CUANDO SER SUAVE NO FUNCiONA

25 Oct
Un conocido del mundo de Recursos Humanos (me reservaré el nombre), en un programa de televisión, decía (y cito textualmente para no dejarme nada):
¿Contundente? Sin duda, aquella afirmación revolucionó el plató… ¿Cierta? Con matices, también. Sacudir conciencias a veces sólo es posible llevando las cosas al límite, al extremo, a la frontera… Ayer mismo, cumpliéndose 20 años de la participación de Arturo Pérez-Reverte como columnista del dominical XL Semanal de ABC, le entrevistaban los lectores.
Uno de ellos decía y preguntaba:
– Siempre que he visto en televisión alguna entrevista suya me ha parecido apasionado en los temas que trata, pero siempree calmo y sereno. Pero cuando le da a la tecla cada domingo lo imagino echando espumarajos por la boca y con un sable entre los dientes. ¿Quién de los dos es el más Arturo de andar por casas?
Y contestaba:
– El de cada domingo es un personaje casi literario que busca la eficacia por métodos contundentes. Un fulano subjetivo y camorrista, a veces malhablado y brutal, creado a propósito para esta página. Entre otras cosas, porque en España nadie se da por aludido si no le pateas directamente la entrepierna. Pero en mis novelas y en la vida real no soy así. Jamás introduzco una palabra malsonante en la conversación, soy de una cortesía extrema, y nadie puede decir que haya sido agresivo, arrogante o grosero con él, nunca.
Cuento todo esto, porque esta estrategia también es necesaria en muchas ocasiones, no sólo en las relaciones profesionales sino también en las relaciones personales; hasta que no subes el tono o incluso mandas a paseo a alguien, hay gente que no respesta a los demás y creen que debes convertirte en el que ellos creen que debes ser.
En ocasiones es necesario adoptar esta actitud porque otros lenguajes más calmados, más suaves, más soft… no funcionan, no los entienden… Eso sí, no te extrañe que te digan: “Hombre, ¡Cómo te pones!”, que te llamen borde y que las relaciones se resientan… pero hacer respetar la propia individualidad (las dependencias emocionales de algunos son enormes, ver post Dichosas dependencias), es algo innegociable. Chesterton decía: “No liberes al camello de su joroba, podrías estar liberándolo de ser camello”… Algunos quieren quitarte la joroba… No cedas, al final, la gente te respeta tanto como tú te haces respetar…
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