Cita

Se puede cambiar

11 Feb

“Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.”
Alexei Tolstoi

Para demostrar que lo que digo es posible lo primero que hace falta es ponerse de acuerdo en qué es la personalidad y si es cierto que es poco menos que inamovible. En efecto, la personalidad viene determinada en parte por la herencia, pero también es verdad que, fundamentalmente, es el resultado de las miles de nteracciones del ambiente que nos rodea, entendiendo por ello las personas, las situaciones,los lugares, los sucesos, la cultura, etcétera; la personalidad, pues, es el resultado de esas miles de vivencias, experiencias y aprendizajes a lo largo, sobre todo, de los primeros años de vida. Es decir; es en gran medida el resultado de nuestras conductas, y eso que hacemos en una determinada dirección va constituyendo nuestro perfil o nuestra personalidad: uno se hace pesimista pensando de forma negativa: uno se hace avaro acaparando bienes y objetos; uno se hace introvertido encerrándose en sí mismo y sin comunicarse cuando debería hacerlo.

No obstante, lo que llamamos personalidad también es resultado del conjunto de nuestros pensamientos, juicios y creencias. Si un ser humano se muestra extrovertido, es sobre todo porque desde pequeño se ha ido comportando como tal en miles de ocasiones; es porque ha practicado las conductas de hablar, de dirigirse a los demás en lugar de limitarse a que los demás se acerquen a él, de jugar, preguntar, responder, divertirse y reírse en compañía, de integrarse en los grupos, saludar, mostrar afecto, buscar a la gente en vez de evitarla, etcétera. El resultado de todos estos comportamientos es su sociabilidad. Añadámosle a ello que se ha esforzado en actuar de forma que se facilitasen esos comportamientos, en pensar lo bueno que es relacionarse, que los demás lo necesitan y él a los demás, en plantear que resulta estupendo ayudar a otras personas y facilitar la comunicación, que el resto de gente puede enriquecerle o viceversa, o cosas por el estilo. Su pensamiento, de esa manera, habrá estado a favor de su socialización.

Tal cosa puede llegar a producirse; no niego el hecho de que, por herencia, el individuo tenga predisposición a relacionarse; pero eso es una parte más. Lo importante es que lo que ha practicado ha sido la comunicación; al creer que la comunicación es positiva, se ha ido convirtiendo en un ser sociable.

Esto no es más que un ejemplo de que la manera de ser es fruto de los comportamientos, sobre todo, de los pensamientos que cultiva y en parte de la herencia. Así, en cuanto practicamos los comportamientos que queremos porque nos llevan en la dirección deseada, comienza a producirse y hacerse realidad el cambio, con lo cual se han sentado las bases para seguir en esa línea y poder decir que hemos cambiado.

Por lo tanto, a la vista de lo dicho, si una persona quiere cambiar puede hacerlo simplemente empezando a modificar los comportamientos, practicando los opuestos a los que venía haciendo y que no le convenían, o haciendo los que se corresponden al objetivo que se fije como cambio. De este modo, uno puede ser más sociable a base de practicar la comunicación y la sociabilidad, a base de hablar, mirar, acercarse, amar, admirar; preguntar, saludar informar, ayudar; tocar y todas aquellas conductas que exija la comunicación interpersonal.

Es la prueba del algodón, como decía el anuncio. Basta con comenzar a actuar de manera contraria a como se hacía en un área de la vida que a uno no le gusta para que, al poco tiempo, se perciba que todo es algo diferente a como era. Sólo con asegurarse de cambiar los comportamientos, que como sabe se pueden observar, oir, medir y comprobar por quienes son testigos, es suficiente para modificar en parte nuestra forma de ser. Si a eso se le añade, como guinda, una nueva actitud mental, una forma de pensar favorable a ese cambio, éste queda garantizado; en cualquier caso, con modificar las conductas externas y visibles sería ya bastante.

Hay quien dice aceptar que, si uno es agresivo y hostil, puede comportarse en un momento dado amablemente con alguien, aun creyendo que este acto es, además de artificial y forzado, algo puntual que no ayuda a cambiar la personalidad. Ahora bien, en el momento en que se asume que se puede modificar una sola vez la agresividad, se está admitiendo que se podrá hacerlo más veces si uno se empeña; a base de repetir esos comportamientos se logrará ser de otra manera, a pesar de que no se llegue a ser completamente diferente (ni falta que hace). Uno modificará en parte su manera de ser y los demás comenzarán a verlo también distinto. Luego se puede cambiar en parte nuestra forma de ser, que es lo que aquí se defiende.

Fuente: aquí

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