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EL MiEDO

19 Oct

EL MIEDO

El gran enemigo de la humanidad es el miedo. Mientras menos miedo tengas, más salud y armonía tendrás. Mientras más miedo tengas, más problemas, de un tipo o de otro, aparecerán en tu vida. El único problema real de la humanidad se reduce a librarse del miedo.

Cuando uno no le teme en absoluto a una situación, esa situación no le puede afectar.

Claro, hay que recordar que el miedo existe a menudo en el subconsciente, sin que uno necesariamente advierta su presencia. La mejor prueba de que uno se ha librado del miedo ante una cuestión particular es una sensación de alegría y felicidad ante esta cuestión.

Lo que hay que recordar, sobre todo, es que el miedo es un engaño. Llámelo “engaño” y desaparece.

Hace varios años ocurrió un incidente curioso en Holanda.

Un león se escapó de un circo ambulante.

No muy lejos, una ama de casa cosía en la sala de su vivienda, cerca de una ventana abierta.

Súbitamente, el animal saltó al interior, pasó junto a la mujer como un relámpago irrumpió en el comedor y se refugió en la alacena triangular bajo la escalera. La asombrada mujer creyó que se trataba de un burro.

Indignada por las huellas de lodo que había dejado el animal en el limpio suelo, lo persiguió hasta el armario, donde se hallaba entre escobas y cacerolas, y lo golpeó sin piedad con una escoba

El animal temblaba de terror, y la enfurecida mujer redoblaba la fuerza de sus escobazos.

Entonces llegaron cuatro hombres, con armas y redes, y capturaron a la bestia. El aterrorizado león no opuso resistencia, estaba feliz de haber escapado a la amenazadora dama.

Cuando la buena mujer descubrió que se había enfrentado a un león, se desmayó y estuvo enferma durante varios días.

Esta historia ilustra perfectamente el desmoralizador poder del miedo.

El ama de casa dominó por completo al león mientras creyó que era un asno, y mientras lo trató como un asno, el león creyó que era muy poderosa y le tuvo un miedo terrible.

Cuando la mujer descubrió su error, la vieja creencia de la humanidad en el miedo regresó y aun cuando se hallaba perfectamente a salvo, reaccionó de acuerdo con la tradición de la raza.

Ø Desecha el miedo.

Ø Concentra tu energía en tus metas y otros problemas se resolverán por sí solos.

Ø El que teme no consigue lo que quiere.

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EL GRANO DE CAFE

18 Oct

El éxito no es para los que piensan que pueden hacer algo sino para quienes lo hacen.

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y como las cosas le resultaban tan difìciles. No sabía como hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejo hervir sin decir palabra. La hija espero impacientemente, preguntándose que estaría haciendo su Padre.

A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en un plato.
Coló el café y lo puso en una taza. Mirando a su hija le dijo:
“Querida; ¿Que ves?” “Zanahorias, huevos y café; fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias.
Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Al sacarle la cáscara, observó que el huevo estaba duro.
Luego le pidio que probara el cafe. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.

Humildemente la hija preguntó: “¿Que significa esto, Padre?”
El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente.
La zanahoria llegó al agua fuerte, dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua fragil. Su cascara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido.
Los granos de café sin embargo eran los únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

“¿Cual eres tú?”, le preguntó a su hija. “Cuando la adversidad llama a tu puerta”, ¿cómo respondes? “¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?”
Y cómo eres tú: “Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza”.
“Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable”. Posees un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido te has vuelto duro y rígido. Por fuera te ves igual, pero “Eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazon endurecido””¿O eres como un grano de café? ¡El café! cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tu reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.
¿Como manejas la adversidad?
¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?.

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